viernes, 14 de junio de 2013

Martes

Espero hablaros algún día con más profundidad de esta historia. No tiene nada que ver con la fantasía o la ciencia ficción, sino más bien con la cruda realidad. Os dejo un pedacito de la vida de Antonio García. ¡Buen fin de semana! 

Las calles estaban heladas, pero no con el hielo típico del invierno, profundo y áspero, sino con la insolencia de la helada primaveral; un frío que atenazaba el alma y dejaba sin esperanzas al cuerpo. Mientras caminaba por la despoblada acera iba escuchando los despertadores de los pisos cercanos, a la trémula luz de las farolas parecía que un director de orquesta hubiera dado la orden para comenzar una artrítica melodía. 

sábado, 8 de junio de 2013

Primera Página II - Mundo Eterno

Me he vuelto a leer Mundo Eterno. Hace poco me encargaron que escribiera una aventura para el juego, que saldrá en la revista de la editorial, teóricamente en breve. Y digo, va, voy a volver a leerlo, para acabar de retocar una aventura que tengo a medias y coger inspiración. Así que os traigo otro Primera Página, para explicaros un poco de qué narices va Mundo Eterno. 



Creo que lo más importante de Mundo Eterno es su ambientación, el cuándo, el dónde y el porqué. Las dos primeras cuestiones se resuelven rápido: en un futuro no demasiado lejano, como cinco siglos por delante de nuestro momento actual, nuestro planeta ha cambiado de una forma brusca y terrorífica. ¿Por qué? En un momento de nuestro futuro actual, la magia volvió a la Tierra en forma de erupciones volcánicas, terremotos y otra serie de desastres naturales y mágicos. ¿Mágicos? Sí, además de los cataclismos naturales, la magia volvió a la Tierra en forma de criaturas mágicas. Temibles Dragones cayeron del cielo y otra miríada de criaturas surgieron de los nuevos bosques y simas de las montañas. En definitiva, el planeta cambió drásticamente en poco tiempo

Tras temibles guerras la humanidad olvidó, se dispersó a los cuatro vientos como en la Época Oscura de la Gerecia Antigua. Al cabo de los siglos aparecieron los Oráculos, humanos que podían contemplar eventos del pasado y del futuro en su mente. Portaron así algo de lucidez a la edad medieval que se había generado en prácticamente toda la Tierra. Esto es un resumen, si queréis saber más tendréis que decírselo a vuestro librero especializado de confianza o pasear por aquí o aquí. 

Los jugadores podrán elegir una senda de entre cinco disponibles, que corresponden a los cinco tipos de Dragones que volvieron a la Tierra durante La Caída. Aumhs, el Dragón Rojo del Fuego y el Combate (Guerreros y mercenarios); Weyr, el Dragón Azul del Agua y la Serenidad (líderes y cortesanos); Nai, el Dragón Verde de la Vida y el Alma (curanderos y espiritistas); Kryr-Ein, el Dragón Negro de las Sombras y la Luz (exploradores, hombres-para-todo); y Sirdal, el Dragón Blanco de las Ilusiones y el Engaño (pícaros, ladrones). Lo único que tienen en común estas diferentes opciones de personaje es que todos tienen Visiones, todos han visto por primera vez La Caída en sueños y sienten la necesidad (mayor o menor, dependiendo del personaje) de ayudarse los unos a los otros a descubrir qué narices pasó en realidad.

Así, Mundo Eterno es un juego de rol en el que los jugadores y el Máster tendrán que hacer un ejercicio de interpretación y narración poco habitual, nada despreciable. Los Oráculos se encontrarán con gente que no los entiende, que les teme, con razas mágicas, artilugios antiguos y poderosa magia latente. Todo ello forma un marco inigualable que te permitirá llegar a lugares que nunca antes contemplaste en un juego de rol. 


martes, 4 de junio de 2013

Novelescos vs ensayistas

Y es que, cada vez más, me parece que la sociedad lectora se divide en estos dos grandes grupos. Como todo grupo al que su pasión lleva por caminos diferentes, se odian mutuamente. Los novelescos creen que leer ensayo es aburrido, que para eso ven las noticias. Los ensayistas opinan que la ignorancia se manifiesta a la hora de leer una novela y "creer que estás aprendiendo algo". Hablo con conocimiento de causa porque en mi trayectoria como lector he sido de los dos bandos, soy de los dos bandos.

Es la lucha eterna entre los de villa arriba y los de villa abajo, todos creyendo tener razón y ninguno teniéndola al completo. No voy a entrar a valorar quién tiene más razón que quién, porque los argumentos son cambiantes. Alguien declarado novelesco te contará las bienaventuranzas de Foster Wallace y se le llenará la boca hablando sobre Burroughs, Kerouac y compañía en cuanto un  ensayista le diga que leer Zafón no es leer lectura. Después puede sacar a la palestra una caterva de novelas que quiere leer o que ha leído cuya carga de cultura puede ser superior a la de un ensayo. Llegados a este punto, la conversación hace rato que no tiene ni puto sentido, pero ellos pueden seguir discutiendo sobre esto durante horas.



Hay dos factores, que son por lo que estos dos grupos discuten en el fondo: entretenimiento y conocimiento. Las novelas entretienen y los ensayos enseñan... sí, pero eso no significa que las novelas no enseñen o que los ensayos no entretengan. Entonces ya entramos en las confidencias, en el "ya, pero me vas a decir que con Dan Brown aprendes mucho", o siempre el bienintencionado "cómo narices puedes creer que aprendes algo con la Sombra del Viento, si claro, un niño de ocho años con un discurso interior de un adulto no, anda ya". Pues sí, tenéis razón colegas ensayistas, pero vuestros argumentos cojean por la pura necedad que os ciega, ya que no podéis ver que por mucho que se vendan, el señor Brown y el señor Ruiz Zafón son sólo exponentes culturales mainstream, no los más altos exponentes de la historia de la novela; que, en cualquier caso, ni siquiera sé yo quienes son.

En otro punto están los fanáticos de la poesía... a los que nadie tiene en cuenta pero, obviamente, si no has leído las Flores del Mal es que no eres nadie. Da igual que leas ensayo o novela o el puto periódico.

Está claro, este post ha sido un deliberado intento por ridiculizar a los fanáticos de uno u otro género de lectura. Llevaos bien, tontos, pensad que si queréis meteros con alguien podéis hacerlo con quien lee o escribe poesía contemporánea, siempre es un blanco más atractivo.